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La salud mental en la era del like

 

El costo invisible de vivir conectados

 

Antonio Palacios 

 

Vivimos conectados como nunca antes. Pero detrás de cada “like”, cada historia y cada seguidor, se esconde un impacto silencioso en la salud mental.

En una era en la que vivimos hiperconectados, el uso de las nuevas tecnologías móviles de comunicación nos abre una ventana de oportunidades, pero a la vez de amenazas invisibles. Cada “like” y cada historia compartida tienen un precio psicológico. Estudios recientes indican que el uso excesivo de redes sociales puede detonar “repercusiones negativas en la salud mental”, especialmente en los jóvenes.

La preocupación es mayor en la adolescencia, una etapa en la que se forja la identidad y se busca la aprobación social, ya que en ella las plataformas digitales actúan como nuevos escenarios de validación o rechazo. Surge entonces una pregunta válida: ¿cómo Instagram, Facebook, TikTok y otras redes están incidiendo en la vida emocional de la humanidad?

 

Compararse, sufrir y volver a conectar: la rutina del like.

El psiquiatra Roberto González indica que “las redes sociales se han convertido en un buen aliado…, pero tienen la otra cara…, que tiene que ver con un aumento exponencial del estrés tóxico producto de la exposición constante”. Según este médico, el impacto relacional es algo digno de analizar, pues el uso de redes sociales puede ocupar más del 50 % del tiempo de la vida de las personas, lo que afecta la dinámica relacional y la interacción presencial.

Y es que al usar redes sociales, nos encontramos generalmente con imágenes idealizadas que invitan a compararnos. Un estudio reciente realizado en mujeres en Concepción, Chile, demostró que “la exposición a los ideales de belleza inalcanzables (en Instagram) provoca efectos negativos en las usuarias”, generando “insatisfacción con la imagen corporal, baja autoestima y un autoconcepto devaluado”.

De esta manera, la creciente presión por parecerse a esas imágenes filtradas, un fenómeno a veces llamado cultura del like, contribuye a preguntas angustiosas como: ¿quién soy? o ¿cómo me perciben los demás? Este estudio evidenció que el uso problemático de redes sociales alimenta un ciclo de comparación constante que puede quebrar la confianza en uno mismo y sembrar ansiedad social.

La adolescencia bajo presión

 

La situación se vuelve aún más preocupante cuando se trata de infantes y adolescentes. La psicóloga Sandra Murillo advierte que “el uso prolongado de redes sociales suele provocar un aumento en la ansiedad, la irritabilidad y la baja autoestima”. Esto, según la experta, se debe “a la comparación constante con vidas que no son reales, vidas idealizadas que son mostradas por personas que tampoco demuestran realmente las emociones que sienten”, generando la falsa idea de que la vida es solo sonrisas y disfrute, cuando eso no es real.

En sintonía con este analisis, un estudio de la Universitat Rovira i Virgili, en Tarragona, España, publicado en 2025, alertó que no solo la interacción social, sino también la autoimagen y la autoestima de los jóvenes, se ven alteradas, debido a que “existe una relación entre el uso excesivo de las redes sociales y una baja valoración de la imagen corporal entre las y los adolescentes”. A esto se suma un dato alarmante: mientras más tiempo pasan en aplicaciones de redes sociales, mayor suele ser la insatisfacción con su propio cuerpo. El mismo trabajo concluye que “el uso excesivo de las redes sociales influye negativamente en la autoestima y el autoconcepto de las y los adolescentes”.

 
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Para comprender mejor los riesgos en la infancia y la juventud, puede utilizarse la analogía de que el consumo de redes sociales funciona como un juego de lotería constante, en el cual los jóvenes realizan una inversión al apostar su tiempo con el objetivo de obtener el premio de la validación social, representada por los “likes”. Cuando no logran esa validación, experimentan el juicio de la audiencia y, si reciben comentarios negativos, el acoso actúa como una perdida que afecta directamente su bienestar emocional.

 

En este sentido, Sandra Murillo advierte sobre la disminución de las habilidades de comunicación interpersonal cara a cara y sobre diversas alteraciones en la conducta social, como el aislamiento y el riesgo de cyberbullying. Además, señala que a nivel físico y fisiológico también se producen impactos en niños y adolescentes, siendo uno de los principales el trastorno del sueño, junto con el sedentarismo.

En esta misma línea, un estudio realizado por Alexandra Andrade y Mateo de la Piedra en marzo de 2025 en la Universidad de Lima reveló que a mayor uso problemático de las redes sociales se presentan mayores síntomas de depresión, tanto en adultos como en jóvenes. Este fenómeno se relaciona principalmente con la comparación social y la fuerte inversión emocional en los “likes”, ya que los usuarios que otorgan gran importancia a estas validaciones externas son más propensos a desarrollar síntomas depresivos. La falta de la aprobación social esperada genera una sensación de exclusión que intensifica el malestar.

El estudio también identifica como factor de riesgo importante el Fear of Missing Out (FoMO), entendido como la ansiedad que surge al sentir que otros están viviendo experiencias gratificantes de las que uno está ausente. Este temor actúa como un motor agravante que impulsa la conexión compulsiva a las redes sociales y contribuye a mantener e incrementar el malestar emocional.

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Sobre este punto, Roberto González señala que el mundo de los seguidores y la virtualización puede convertirse en “un mundo a ciegas, donde se espera validación de personas que casi siempre están alejadas de la dinámica relacional del individuo”, y donde nunca se deja de compararse con otros que ofrecen nuevos desafíos que refuerzan la inseguridad.

 

En este contexto, el estudio de la Universidad de Lima también pone de manifiesto que las personas con niveles más altos de depresión tienden a utilizar las redes sociales como un mecanismo de escape emocional para regular su estado de ánimo o distraerse de pensamientos negativos; paradójicamente, esto aumenta el riesgo de desarrollar adicción a las plataformas y agrava la sintomatología depresiva.

El cerebro en alerta: dopamina, adicción y recompensas digitales

Como se puede inferir, el cerebro es uno de los órganos más afectados. Al respecto, Roberto González sostiene que existen suficientes investigaciones y ensayos clínicos que demuestran que el consumo de redes sociales puede ocasionar efectos químicos nocivos similares a los producidos por el consumo de “drogas duras”. Esto se explica porque reaccionamos naturalmente a los estímulos placenteros: el uso de redes genera dopamina, lo que facilita que se convierta en un hábito que puede derivar en adicción.

 

Siguiendo esta lógica, Sandra Murillo explica que hay evidencia sobre el impacto del uso de redes sociales “en el cerebro de niños, niñas y adolescentes”. Según la psicóloga, los estudios muestran “cambios en la sensibilidad del cerebro hacia las recompensas sociales. El uso frecuente activa intensamente el núcleo accumbens del sistema de recompensas y puede alterar el desarrollo de la corteza prefrontal, encargada del autocontrol, la gestión de la frustración y la regulación emocional”.

 

Las afirmaciones de González y Murillo se refuerzan con los datos obtenidos por investigadores de la Facultad de Medicina Humana de la Universidad Ricardo Palma, en Lima, quienes revelaron que la adicción a las redes sociales aumenta drásticamente; el riesgo de trastornos emocionales aumenta. “Quienes tienen alta adicción a las redes sociales tienen 2,6 veces más probabilidades de presentar síntomas clínicos (depresión, ansiedad y estrés) que quienes no la tienen”. De hecho, los resultados señalan que un 57,5 % de los analizados presentó síntomas depresivos, un 56,4 % ansiedad y un 70,5 % estrés; además, el 77,3 % sufría mala calidad del sueño. En suma, más de la mitad experimentó un malestar psicológico considerable, ligado al uso compulsivo de Facebook, Instagram u otras redes.

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¿Qué hacer entonces frente a estas amenazas que representa el uso de las redes sociales? La respuesta generalizada de expertos e investigadores apunta a la prudencia en su uso y a la supervisión, especialmente en el caso de la niñez y la adolescencia. Murillo enfatiza que, “como padres, tenemos roles de cuidadores, orientadores, guías y observadores, pero debemos establecer límites claros, fomentar el pensamiento crítico sobre lo que ven y hablarles sobre la idealización de vidas que realmente no son ciertas”.

Las recomendaciones científicas son claras: se requiere intervención y educación. Se sugieren campañas de alfabetización digital que enseñen a los jóvenes a usar críticamente las plataformas; apoyo psicológico en escuelas para detectar de forma precoz la ansiedad o la depresión vinculadas al uso de redes sociales; y posibles regulaciones sobre contenidos nocivos. Algunos autores incluso proponen debatir legislaciones vigentes que fomenten un uso saludable de las tecnologías. En definitiva, no se trata de demonizar toda interacción en línea, sino de promover el equilibrio.

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Fuentes consultadas 

1. Ansiedad social en adolescentes
 

Título: Influencia de redes sociales en el desarrollo de ansiedad social en jóvenes.
Enlace: https://revistas.udd.cl/index.php/confluencia/article/view/1318

 
2. Imagen corporal y revisión integrativa (19 estudios)

Título: Influencia de redes sociales en el desarrollo de ansiedad social en jóvenes.
Enlace: https://revistas.um.es/eglobal/article/view/622331

 
3. Depresión en adultos jóvenes (Universidad de Lima)

Título: Relación entre el uso problemático de redes sociales y la depresión en adultos jóvenes.
Enlace: https://repositorio.ulima.edu.pe/

4. Salud mental y estabilidad emocional en adolescentes

Título: Análisis del impacto de las redes sociales en la salud mental de adolescentes.
Enlace: https://www.uticvirtual.edu.py/revista.ojs/index.php/revistas/article/view/778

5. El impacto de Instagram en mujeres de Concepción

Título: Explorando la influencia de Instagram en el autoconcepto, autoestima, imagen corporal y salud mental de mujeres residentes de la ciudad de Concepción, Chile.
Enlace: https://revistafacso.ucentral.cl/index.php/liminales/article/view/845

6. Impacto en estudiantes de secundaria (México)

Título: El impacto de las redes sociales en la salud mental de los estudiantes de secundaria.

Enlace: https://latam.redilat.org/index.php/lt/article/view/3729

 
7. Adicción y salud mental en estudiantes de medicina (Perú)

Título: Impacto de la adicción a redes sociales en la salud mental de los estudiantes de medicina humana, en tiempos de Covid-19.
Enlace: http://www.scielo.org.pe/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2308-05312023000400062

 
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